Eva Castañer: “La gimnasia rítmica me ha enseñado a seguir adelante siempre, incluso cuando creo que ya no llego a más”

LA VEU DE NULES

Jul 13, 2026 | Entrevistas

Hay niñas que descubren un deporte y niñas que descubren, sin saberlo, una forma de vida. Eva Castañer Delgado, vecina de Nules, entró en un tapiz por primera vez con seis años, cuando la gimnasia rítmica era solo un juego, una voltereta, un maillot brillante y la alegría inocente de competir sin pensar en nada más. Pero aquel juego se convirtió pronto en disciplina, y la disciplina en un camino que la ha llevado a la categoría Absoluta, a la Liga Iberdrola, a clubes de toda España y a vivir la rítmica como solo la viven quienes aman profundamente lo que hacen.

Entre entrenamientos interminables, madrugones, temarios repartidos por días, viajes, renuncias y una madurez impropia de su edad, Eva ha aprendido a sostener dos mundos que rara vez conviven: la excelencia académica y el deporte de élite. Su historia es la de una niña que ha crecido antes de tiempo, que se ha mantenido cuando era más fácil rendirse y que ha encontrado en el esfuerzo una identidad. Hoy, en La Veu de Nules, abre su trayectoria con una sinceridad que ilumina.

1. ¿Qué recuerdas de aquel 2016 cuando entraste por primera vez al Club Pintor Sorolla de Alquerías y descubriste la gimnasia rítmica?

Pensé que era divertido, había muchas niñas y hacíamos volteretas todo el rato. Tenía 6 años y me lo cogía todo como un juego. Me gustaban los días que tenía que ir allí.

2. ¿Cómo se vive avanzar por todos los niveles en tan poco tiempo sin perder la ilusión ni la calma?

No me daba cuenta. Yo solo hacía lo que me decían mis entrenadoras, que además me parecía divertido. Cuando competía me hacía mucha ilusión llevar el maillot nuevo con sus cristales y el maquillaje. Al final siempre me daban una medalla y yo me iba tan contenta.

3. ¿Qué significó para ti llegar al nivel Base con solo 9 años?

Me aumentaron las horas de entrenamiento y ya no estaba con las niñas de mi edad. Entrenaba con las mayores y me hacía mucha ilusión, pero ya notaba que algo diferente pasaba. Las gimnastas de Base pueden clasificarse para campeonatos Nacionales y eso es lo que todas queríamos.

4. ¿Qué recuerdas de tu primer Campeonato de España con solo 10 años?

Fue el año de la pandemia y lo aplazaron. Debió ser en Pamplona y finalmente lo hicieron 6 meses después en Valencia, con mascarillas y sin público. Mis padres lo vieron desde fuera en una tablet por el canal que lo televisaba. Durante la pandemia entrené en casa todos los días: mis padres me compraron un tapiz tamaño alfombra y me conectaba con la entrenadora con mi tableta. Tenía miedo de que lo anularan porque es difícil clasificarse para un Nacional.

5. ¿Qué crees que te ha permitido clasificarte todos los años para el Nacional?

Creo que el trabajo entrenando, pero también es verdad que en este deporte hay una parte muy importante que depende de la confianza en ti misma en el momento de competir y de la suerte, porque solo tienes dos minutos para demostrar meses o incluso años de trabajo, y no se puede remontar nada, como puede pasar en otros deportes.

6. ¿Cómo viviste tu medalla de bronce en Valladolid y qué cambió a partir de ese momento?

Pues no me lo esperaba. Fue un día que competí muy nerviosa. Ver dónde estaba ya no me dejaba competir sin preocupaciones, como lo hacía antes. Cuando iba a salir casi no podía respirar. Tenía 11 años y lo hice lo mejor que pude y cuando al terminar iban dando las notas ya vimos que iba a quedar bien. A partir de ese momento me subieron a Absoluto, que es el nivel más alto en este deporte, y desde entonces estoy compitiendo ahí.

7. ¿Qué supone competir en la categoría Absoluta de la rítmica?

Supone competir en el nivel más exigente de este deporte y aunque es una alegría haber llegado, es mucho más complicado de lo que parece. Supone presión en los entrenamientos y competiciones, supone estar preparada mentalmente y sobre todo supone saber mantenerse, ya que compites con gimnastas en unas condiciones distintas a las tuyas, que vienen de grandes clubs o de centros de alto rendimiento que tienen hasta estudios adaptados y se preparan aún más que tú y a veces con mucha diferencia en horas de entrenamiento.

8. ¿Qué te aportó competir en conjunto con el Club de Alboraya y llegar a la Copa de la Reina?

El conjunto fue un respiro en un momento en el que el nivel de Absoluto individual me enseñó su parte más difícil. Fue muy bueno para mí vivir esas situaciones acompañada, en este caso más alegrías que tristezas. Logramos buenos resultados y fue una experiencia inolvidable a pesar de tener que ir casi a diario a Alboraya a entrenar. Llegaba súper tarde y tenía clase al día siguiente.

9. ¿Cómo se vive que clubes de Mallorca, Valencia, Aragón o Ibiza te busquen para completar sus equipos?

Es bastante habitual que otros clubs busquen gimnastas de Absoluto para completar sus equipos. No hay tantas gimnastas de Absoluto como de Base y además tienen que llevar el aparato que en ese momento necesita el equipo y tener la edad que buscan, por tanto suele ocurrir.

10. ¿Qué buscabas en tu cambio al Club de Rítmica Segorbe y qué has encontrado allí?

El cambio de club fue por encontrar nuevas oportunidades en un club en el que casi todos los gimnastas de competición que hay son de Absoluto y un poco más mayores que yo, de los que puedo aprender. No estaba contenta con mis resultados de la temporada 2025 y si no hacía el cambio iba a dejarlo. A veces es muy difícil cuando no ves los resultados a tanto trabajo. Esta temporada he podido competir con un club de Ibiza de Primera categoría, que es una categoría honorífica dentro del nivel Absoluto a la que muy pocas gimnastas llegan, y he participado en la Liga Iberdrola de gimnasia rítmica estando junto a las olímpicas de nuestro país.

11. ¿Cómo consigues compaginar entrenamientos de alto rendimiento con excelencia académica?

Pues organizándome y cumpliendo con lo organizado porque es un tema de tiempo, sobre todo.

12. ¿Qué tipo de organización requiere mantener tu nivel deportivo y académico?

Me reparto los temas de los exámenes en hojas por día y lo hago desde el principio de curso para que no se acumule al final. Lo más importante es que tengo que cumplirlo porque si no, no llego. Mientras sea deportista de élite me convalido E.F. y optativa y en ese tiempo siempre hago los deberes, así cuando llego de entrenar solo tengo que estudiar. A veces me levanto muy pronto cuando no me ha dado tiempo por la noche de estudiar lo que me toca, porque sé que por la tarde no voy a estar.

13. ¿Qué cosas has tenido que dejar de hacer por dedicarte a la rítmica a nivel profesional?

La que más recuerdo es no poder ir al viaje de fin de primaria. Fue un viaje de lunes a miércoles y el sábado de esa semana competía en Mallorca por la Federación Balear. No podía faltar a los entrenamientos toda la semana, así que decidí no ir y pude entrenar por la mañana y por la tarde ya que no tenía clase porque todos se habían ido. De más pequeña, faltaba a cumpleaños de clase o fiestas como Halloween por los entrenamientos o las competiciones.

14. ¿Qué valores te ha aportado la gimnasia rítmica y cómo te ha ayudado a crecer como persona?

Me ha enseñado disciplina, organización y compromiso, que siempre están en este deporte. Me ha enseñado que mantenerse es más difícil que llegar, aunque quien no ha llegado no lo ve así, y me ha enseñado a ignorar las opiniones que no he pedido y las comparaciones que no vienen al caso y a seguir adelante siempre, incluso cuando creo que ya no llego a más.

15. ¿Qué papel han tenido tus padres en tu camino y cómo te han apoyado en los momentos más difíciles?

Mis padres forman parte de todo esto tanto como mis entrenadores o yo misma. Siempre han estado ahí para todo, siempre me han animado a seguir adelante y han confiado en mí cuando ni yo lo he hecho. Han adaptado sus vacaciones a mis competiciones y me han llevado a diario a Alboraya y actualmente a Segorbe, ajustando hasta sus horarios de trabajo para que yo pueda seguir. Viajes, maillots, licencias, nutricionistas, fisioterapeutas, aparatos de competición y psicólogos deportivos.

16. Con los estudios exigiendo cada vez más dedicación, ¿te planteas seguir en la gimnasia al mismo nivel o bajar un poco el ritmo?

Sí que he pensado dejarlo en algún momento, sobre todo cuando las cosas no salen como espero, pero es difícil porque vivo así desde los seis años y me falta algo cuando paro más de una semana, así que me cuesta imaginarme lo que sería no tener que volver nunca más y no sé si podría. Supongo que pasa un tiempo desde que lo piensas hasta que estás preparada para hacerlo.

17. ¿Qué valoración haces de todos estos años de rítmica y a quién te gustaría agradecerle su apoyo?

La valoración es positiva porque es el deporte que me gusta y me ha permitido llegar donde nunca pensé que llegaría. Espero que la temporada que decida dejarlo sea una buena temporada para sentir que las cosas han terminado bien.

Gracias, Eva: la fuerza de quien estudia, entrena… y nunca deja de intentarlo

Gracias, Eva, por atendernos y por compartir tu historia con una sinceridad que conmueve. Tu recorrido es un ejemplo luminoso de lo que significa compaginar estudios con deporte de élite: estudiar antes de que amanezca, entrenar cuando otros descansan, llegar a clase después de noches agotadoras, cumplir horarios imposibles y sostener una exigencia que muy pocos conocen. Has demostrado que la excelencia no es un talento, sino una forma de vivir.

Pero este camino no lo has recorrido sola. Detrás de cada logro están tus padres, que han conducido kilómetros para llevarte a entrenar, han reorganizado horarios de trabajo, han adaptado vacaciones, han esperado en puertas de pabellones y han invertido en maillots, aparatos, fisioterapeutas, nutricionistas y psicólogos deportivos. Han sido tu red, tu impulso y tu refugio. Tu historia es también la suya: la de una familia que entendió que apoyar un sueño es, a veces, vivirlo en primera persona.

Y aunque el futuro todavía está por escribirse —y hay decisiones que solo se toman cuando una está preparada—, en tu mirada se intuye una etapa que quizá, algún día, pida descanso, pausa o transformación. Nada dicho, nada revelado, nada definitivo. Solo esa sensación íntima que aparece cuando una vida ha girado durante años alrededor de un mismo tapiz… y empieza a preguntarse qué más puede haber.

Pero pase lo que pase, y llegue cuando llegue, hay algo que permanecerá intacto: cuando mires al tapiz, siempre verás a esa niña que empezó jugando, que avanzó sin darse cuenta, que se esforzó más de lo que nadie imaginaba y que aprendió a seguir adelante incluso cuando creía que ya no llegaba a más.

Sea cuando sea, y sea como sea, Nules recordará tu nombre, tu esfuerzo y tu luz. Porque hay gimnastas que brillan en el tapiz… y hay gimnastas, como tú, que brillan también fuera de él.

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