Nules ha despedido este domingo una de las Semanas Santas más participativas y emotivas de los últimos años con la celebración del tradicional Encuentro, acto que ha vuelto a llenar la Plaza Mayor desde primera hora de la mañana. A las 9:50 horas, el recinto ya estaba repleto de vecinos que aguardaban el momento más simbólico del Domingo de Resurrección: el encuentro entre Jesús Resucitado y su Madre.

Minutos antes de las 10:00 horas, la imagen de Jesús Resucitado salía de la Iglesia Arciprestal a hombros de sus fieles, avanzando hacia el extremo opuesto de la plaza entre aplausos y emoción contenida. Pasadas las diez, hacía su aparición la imagen de la Virgen, también portada a hombros, avanzando entre paradas tradicionales y la siempre celebrada suelta de palomos, que tiñó el cielo de blanco en uno de los momentos más icónicos del acto.
El encuentro entre ambas imágenes, en el extremo de la plaza, volvió a convertirse en un instante de profunda carga simbólica, acompañado por la música, el silencio respetuoso y la emoción visible en los rostros de los asistentes. Tras el abrazo simbólico, ambas imágenes emprendieron juntas el camino de regreso a la Iglesia Arciprestal, donde se celebró la homilía final ante un templo completamente lleno.

Una Semana Santa intensa, diversa y profundamente vivida
La Semana Santa de Nules 2026 ha sido un recorrido emocional y comunitario que comenzó con la Procesión del Viernes de Dolores, continuó con el pregón de José Amiguet Esteban, siguió con la Exhibición del Tambor y el Bombo, los Vía Crucis, la solemne Procesión del Santo Entierro —el acto más sobrecogedor de la semana— y culminó este domingo con el Encuentro. Una sucesión de actos que ha tejido una semana intensa, cargada de tradición, fe y participación.
El concejal de Tradiciones, Ramón Martínez, quiso poner en valor el esfuerzo colectivo que ha hecho posible esta Semana Santa: “A todas las cofradías y hermandades de Nules, mi más sincero agradecimiento. Detrás de cada acto hay horas de trabajo, ilusión y compromiso. Gracias por mantener vivas nuestras tradiciones y por hacer que todo el pueblo se sienta orgulloso.”
Sus palabras reflejan el reconocimiento institucional hacia quienes sostienen, año tras año, la esencia de la Semana Santa local: cofrades, portadores, músicos, voluntarios y devotos que trabajan en silencio para que cada acto luzca con la solemnidad que merece.

Una Semana Santa que reafirma raíces, identidad y comunidad
Nules cierra así una Semana Santa que ha sido mucho más que un calendario de actos: ha sido un viaje colectivo, un ejercicio de memoria compartida y una demostración palpable de que las tradiciones siguen latiendo con fuerza cuando un pueblo las hace suyas. Desde la Procesión del Viernes de Dolores, que abrió el camino con recogimiento, hasta el Encuentro de este domingo, pasando por el pregón de José Amigó Esteban, la vibrante Exhibición del Tambor y el Bombo, los Vía Crucis que recorrieron las calles en silencio y la sobrecogedora Procesión del Santo Entierro, cada acto ha sumado emoción, participación y sentido comunitario.
Han sido días en los que las calles se han llenado de pasos, de música, de incienso, de miradas que se reconocen y de generaciones que caminan juntas. Días en los que los más mayores han vuelto a revivir recuerdos y los más jóvenes han descubierto que estas tradiciones también les pertenecen. Días en los que Nules ha demostrado que su Semana Santa no es solo un legado: es un lenguaje común que une, que identifica y que explica quiénes somos.
El Ayuntamiento de Nules ha acompañado y facilitado el desarrollo de todos los actos, garantizando coordinación, seguridad y apoyo institucional para que cada celebración se desarrollara con la dignidad que merece. Pero el verdadero pulso de esta Semana Santa lo han marcado los vecinos: cofrades, portadores, músicos, voluntarios, devotos y familias enteras que, con su presencia y su respeto, han dado sentido a cada paso.
Por eso, esta Semana Santa no se despide: se queda. Se queda en las imágenes que han emocionado, en los silencios compartidos, en los aplausos espontáneos, en los niños que miran con asombro, en los mayores que caminan con orgullo, en los palomos que surcan el cielo del Encuentro, en la luz que entra por la puerta de la Arciprestal cuando las imágenes regresan juntas.
Nules cierra una edición que reafirma que, cuando un pueblo camina unido, la tradición se convierte en futuro, la fe en un lazo que sostiene y las raíces en un orgullo que se transmite de generación en generación. Una Semana Santa que deja huella, que emociona y que confirma, un año más, que Nules es un pueblo que honra lo que fue, vive lo que es y cuida lo que será.





