El Auditorio de Caixa Rural Nules se llenó ayer para acoger uno de los actos más significativos del programa del centenario de la entidad: la presentación oficial de la Medalla Conmemorativa del Centenario, una pieza artística realizada en Florencia, cuna europea de la medallística, que simboliza los cien años de historia de la cooperativa de crédito (1926–2026). El evento reunió a socios, autoridades, representantes institucionales y vecinos, que quisieron acompañar a la entidad en una ceremonia cargada de solemnidad, memoria y emoción. La presentación se convirtió en un homenaje a las generaciones que han construido, sostenido y proyectado Caixa Rural Nules durante un siglo, y en una reivindicación del valor cultural y patrimonial de la medalla como obra de arte.
El acto comenzó con la intervención de Pepe Estañol, director general de Caixa Rural Nules, quien destacó la fuerza histórica de la entidad y su papel como motor económico y social del municipio. Recordó que la cooperativa nació para dar respuesta a las necesidades de los agricultores y que, cien años después, sigue siendo un pilar esencial para las familias, el comercio local y el tejido asociativo. Subrayó que la medalla conmemorativa representa un gesto de gratitud hacia quienes han hecho posible este camino y un símbolo de continuidad para las próximas generaciones.

A continuación tomó la palabra Antonio Mechó, comisario de la medalla y de la exposición del centenario. Mechó contextualizó la obra dentro de la tradición medallística y explicó el proceso de documentación y diseño que dio forma al proyecto. Destacó que la elección de Florencia para la producción de la medalla responde a la voluntad de situar la pieza en el nivel artístico que merece el centenario, recurriendo a talleres especializados con una larga tradición en la creación de medallas conmemorativas. Su intervención permitió comprender la intención conceptual de la obra, concebida como un puente entre la historia de Caixa Rural Nules, la identidad del municipio y el lenguaje artístico de la medalla.
El escultor y medallista Gregorio Herrero, natural de Segovia y desplazado expresamente a Nules para asistir al acto, profundizó en el proceso creativo, desde los primeros bocetos hasta la ejecución final en relieve. Explicó la búsqueda de un equilibrio entre simbolismo y estética, la selección de materiales y la importancia de representar en la medalla la esencia de Caixa Rural Nules: su vínculo con la tierra, su arraigo en la comunidad y su vocación de servicio. Herrero destacó la experiencia de trabajar con los talleres florentinos, donde la tradición renacentista de la medalla sigue viva y garantiza un nivel de detalle y calidad excepcional. Su intervención aportó una mirada íntima y técnica que enriqueció la comprensión del público sobre la complejidad artística de la obra.
La presidenta de Caixa Rural Nules, Marisol Ballester, cerró el acto con un discurso emotivo y profundamente institucional. Agradeció el trabajo de todos los implicados, reivindicó el papel de la entidad como motor social y económico del municipio y subrayó que el centenario es un homenaje a la confianza mutua entre Caixa Rural Nules y su pueblo. Durante su intervención, recordó además que todos los socios de la entidad podrán adquirir un ejemplar de la medalla a un precio reducido de 20 euros, subvencionado al 50% por Caixa Rural Nules, una iniciativa que busca acercar esta pieza conmemorativa a toda la base social de la cooperativa.

Tras sus palabras, Marisol y Pepe Estañol realizaron la entrega oficial de tres ejemplares de la medalla: uno para Antonio Mechó, otro para Gregorio Herrero y un tercero para el Ayuntamiento de Nules, que fue recogido por el concejal Guillermo Latorre y que pasará a formar parte del Museo de Medallística Enrique Giner. La presidenta anunció además que el Ayuntamiento recibirá dos ejemplares, de modo que la medalla pueda exhibirse mostrando ambas caras, reforzando así su valor artístico y patrimonial.
Al finalizar la ceremonia, los asistentes se desplazaron a la Sala Nova para visitar la exposición dedicada al proceso de elaboración de la medalla, que reúne bocetos, moldes, pruebas, documentación histórica y piezas medallísticas que contextualizan la obra dentro de la tradición artística valenciana y europea. La jornada concluyó con un vino de honor en el que autoridades, socios y vecinos compartieron impresiones sobre la medalla, el centenario y el papel de Caixa Rural Nules en la vida del municipio.
Una medalla que convierte un siglo de historia en un legado vivo para las generaciones futuras
La presentación de la Medalla Conmemorativa del Centenario dejó en el auditorio una sensación difícil de describir: la de haber asistido a un acto que no solo mira hacia atrás, sino que proyecta hacia adelante la identidad de un pueblo y de su institución más representativa. La obra, concebida por el escultor segoviano Gregorio Herrero, encarna la unión entre la tradición artística europea y la memoria local. Su presencia en el acto añadió un valor humano y emocional que trascendió la propia pieza, recordando que detrás de cada obra de arte hay un creador que interpreta, siente y transforma la historia en materia.
La entrega de la medalla al Ayuntamiento de Nules, destinada al Museo de Medallística Enrique Giner, refuerza esa voluntad de permanencia. No se trata solo de custodiar un objeto, sino de integrarlo en un espacio que preserva la memoria artística y cultural del municipio. Allí, la medalla convivirá con otras piezas que narran la evolución de la medallística y que, juntas, construyen un relato que trasciende generaciones. La decisión de entregar dos ejemplares para que puedan exhibirse ambas caras no es un detalle menor: es una forma de mostrar la totalidad del mensaje, la doble lectura de un siglo que ha sido esfuerzo y progreso, raíces y futuro.
El acto de ayer demostró que Caixa Rural Nules no celebra únicamente cien años de existencia, sino cien años de vínculos, de confianza compartida, de presencia constante en la vida cotidiana del municipio. La medalla no es un cierre, sino un punto de inflexión. Es la prueba de que la historia de la entidad no se guarda en un archivo, sino que se vive, se interpreta y se transmite. Y es también un recordatorio de que las instituciones que perduran son aquellas que saben reconocer su pasado mientras construyen, con serenidad y ambición, el camino hacia lo que está por venir.
En un tiempo en el que todo parece efímero, Caixa Rural Nules ha elegido detenerse, mirar su historia de frente y convertirla en símbolo. Y al hacerlo, ha dejado claro que este centenario no es solo una celebración: es una promesa. La promesa de seguir siendo parte esencial de la vida de Nules, de acompañar a su gente y de mantener vivo un legado que, desde ayer, tiene forma, peso y memoria propia.




