El Raval de Sant Joan de Nules ha vivido un fin de semana memorable con la celebración de las fiestas. Las calles del barrio se llenaron de música, tradición, gastronomía y un ambiente que solo puede entenderse estando allí, entre la gente, respirando el bullicio y la energía de un vecindario que se vuelca por completo en sus fiestas.
Desde el sábado por la mañana hasta la noche del domingo, el Raval se convirtió en el epicentro festivo del municipio, demostrando una vez más por qué estas celebraciones son un referente en la localidad. Y esto es solo el principio: la programación continúa durante toda la semana y se alargará hasta el próximo domingo 28 de junio, con actos diarios que mantendrán el Raval en plena ebullición.

Sábado: emoción taurina, tardeo multitudinario y una noche que no decayó
La jornada del sábado arrancó con la apertura de la centraleta, pero fue por la tarde cuando el Raval de Sant Joan empezó a vibrar con fuerza. A las 18.30 h, el primer bou —de la ganadería Araúz de Robles— salió a la arena entre aplausos y expectación. Minutos después, el segundo astado, de Alcurrucén, patrocinado por la Penya vuitsinous, mantuvo la tensión en un recinto completamente entregado.

Tras los festejos taurinos, los más pequeños tomaron el protagonismo con un encierro infantil que llenó de risas y carreras las calles del barrio.
A las 19.45 h, el tardeo en el carrer Santa Teresa, una de las arterias del Raval, se convirtió en uno de los momentos más vibrantes del día: terrazas llenas, música, ambiente joven y un ritmo que anunciaba que la noche sería larga.
El bou embolat de las 23.00 h volvió a congregar a centenares de personas, y la fiesta continuó con la Conteo Party, que mantuvo el barrio despierto hasta bien entrada la madrugada.
Domingo: paellas, sangría y una noche de comedia que llenó Santa Teresa
El domingo amaneció con el mismo espíritu festivo. A las 11.00 h se abrió de nuevo la centraleta y, al mismo tiempo, arrancó el IX Concurs de Paelles, amenizado por el Duo Fantasia. El olor a leña, arroz y tradición se extendía por todo el Raval, mientras los grupos participantes afinaban sus recetas entre bromas, música y brindis improvisados.

A las 12.30 h llegó el turno del IX Concurs de Sangria, que volvió a demostrar que en el barrio la creatividad también se sirve en vaso.

La noche puso el broche perfecto con la nit de comèdia en el carrer Santa Teresa. El humorista local, Carlos «Escrigman» y Miki Dkai ofrecieron un espectáculo que desbordó el espacio, con un público entregado desde el primer minuto. Carcajadas constantes, complicidad con los artistas y un ambiente que convirtio la calle en un auténtico teatro al aire libre.

La Comisión de fiestas del Raval de Sant Joan lo resumió horas después: “La calle Santa Teresa anoche se llenó de humor…risas aseguradas”.
Además, lanzó un agradecimiento a todos los vecinos por hacer posible, un año más, este gran día de paellas. Un día para recordar. Y lo fue. No solo por el nivel del concurso, sino por la participación del vecindario, que llenó el barrio de mesas, música, baile y una energía que solo se entiende cuando se vive desde dentro.

En el Raval de Sant Joan las fiestas no se celebran: se sienten
Lo vivido este fin de semana en el Raval de Sant Joan no es una simple sucesión de actos festivos. Es la confirmación de que este barrio late con una fuerza propia, capaz de convertir cada calle en un escenario vivo donde tradición, comunidad y alegría se entrelazan sin esfuerzo.
La conclusión es clara: el Raval de Sant Joan no organiza fiestas; el Raval las convierte en identidad. Y cuando un barrio vibra así, cada edición de Sant Joan deja de ser un evento para convertirse en un recuerdo compartido que se suma a la historia viva de Nules.
Sant Joan 2026 ha empezado fuerte, y lo mejor de todo es que la fiesta sigue.




