La Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana ha resuelto el expediente disciplinario abierto tras los incidentes ocurridos el pasado domingo en Vall d’Alba, donde el encuentro entre el Vall d’Alba CF y el CF Nules fue suspendido cuando apenas restaban cuatro minutos para el final después de una tangana que se produjo tras la expulsión del guardameta visitante Sergi Gallego.
La resolución ha caído como un jarro de agua fría en la entidad rojilla. Además de imponer un severo paquete de sanciones, Competición ha decidido dar por concluido el partido con el resultado de 3-2 favorable al Vall d’Alba, manteniendo el marcador que figuraba en el momento de la suspensión y sin que lleguen a disputarse los minutos pendientes.
Una decisión que ha generado un enorme malestar en el seno del club, donde entienden que la resolución prolonga la sensación de agravio que ya arrastraban desde el propio desarrollo del encuentro.

Un partido cargado de polémica
Mucho antes de que se produjeran los incidentes finales, el choque ya estaba rodeado de tensión. Desde el CF Nules consideran que varias decisiones arbitrales condicionaron el encuentro y provocaron que el nerviosismo fuera creciendo con el paso de los minutos.
El conjunto rojillo protesta especialmente por dos penaltis señalados a favor del Vall d’Alba, uno de ellos acompañado por la expulsión de Pablo Beteta, además de una acción en el primer gol local que, según mantienen desde el club, se produjo en fuera de juego.
Marcos Ripollés, en representación del CF Nules, asegura que el arbitraje fue el origen del clima de tensión que fue deteriorándose durante el partido.
«El partido fue bastante lamentable por parte del trío arbitral. Nos pitan dos penaltis que no son ninguno de los dos y el primer gol que nos meten es fuera de juego. Eso hace que el estado de nervios vaya creciendo a lo largo del partido».
Con el marcador en contra y la tensión al límite, el encuentro alcanzó sus instantes finales. Una acción previa que el Nules considera merecedora de una segunda amarilla para un jugador local no fue sancionada y desencadenó las protestas de Sergi Gallego, que acabó viendo dos tarjetas amarillas consecutivas y la expulsión.
La secuencia que acabó en suspensión
Tras conocer su expulsión, Sergi Gallego abandonó el terreno de juego visiblemente enfadado. En su camino hacia los vestuarios, el guardameta propinó una patada a uno de los banderines de córner, una acción que desde el propio club consideran equivocada.
Sin embargo, según la versión defendida por el CF Nules, lo ocurrido a continuación fue lo que terminó desencadenando la tangana que provocó la suspensión definitiva del encuentro.
Varios aficionados del Vall d’Alba invadieron el terreno de juego para increpar al futbolista rojillo. Entre ellos se encontraba el presidente del club local, cuya actuación se ha convertido en uno de los principales focos de controversia tras la resolución federativa.
Según sostiene la entidad nulense, el presidente llegó a dirigirse directamente hacia el guardameta e incluso mantuvo contacto físico con él, en un episodio que acabó elevando todavía más la tensión existente en esos momentos.
A partir de ese instante se produjo una trifulca en la que intervinieron jugadores de ambos equipos y que terminó obligando al colegiado a suspender el encuentro cuando restaban cuatro minutos para el final.
Desde el club reconocen que Sergi Gallego cometió un error y debe asumir una sanción, pero consideran que la actuación de aficionados y dirigentes que accedieron al terreno de juego no ha tenido el peso suficiente en la resolución.
Un castigo que deja al CF Nules en cuadro
La resolución federativa golpea especialmente al conjunto rojillo. El castigo más severo recae sobre Sergi Gallego, sancionado con 16 partidos de suspensión, una pena que le hará perderse aproximadamente media temporada y que le impedirá volver a jugar hasta el mes de febrero.
Además, Competición ha impuesto un encuentro de sanción a Marcos Amiguet, Juan Bernat, Pablo Beteta, Carlos González, Manuel Hueso y Sergio Martínez, así como al delegado del equipo. La resolución se completa con dos amonestaciones para futbolistas del conjunto nulense.
Por parte del Vall d’Alba, el Comité de Competición ha sancionado con cuatro partidos a Adrián Alzira, ha impuesto seis amonestaciones a jugadores del conjunto local y ha acordado la inhabilitación durante siete días de su presidente. Asimismo, el club recibe un apercibimiento de cierre de campo en caso de reincidencia por incidentes leves protagonizados por el público.
Precisamente la comparación entre ambas resoluciones es uno de los puntos que más indignación ha generado en el seno del CF Nules, donde consideran que la Federación ha aplicado criterios muy diferentes para valorar los hechos.
La reacción del club no se ha hecho esperar. Marcos Ripollés se muestra especialmente crítico con la diferencia existente entre las sanciones impuestas a unos y otros implicados en los incidentes.
«Estamos indignados por todo. Los mismos jugadores fueron a separar del Nules que del Vall d’Alba. A todos los del Nules los sancionan y a los del Vall d’Alba prácticamente no».
La mayor crítica se centra en la sanción de 16 encuentros impuesta a Sergi Gallego. «Un bofetón vale 16 partidos y un puñetazo vale 4. Esa es la diferencia que vemos nosotros en esta resolución».
Desde la entidad también cuestionan la sanción recibida por el presidente local después de haber accedido al terreno de juego durante la trifulca. «Un presidente tiene que estar por encima de todo eso. No debería entrar dentro de un terreno de juego y mucho menos intervenir en una situación así».
El partido termina 3-2 y el Nules se queda sin opción de reaccionar
Otro de los aspectos que más malestar ha provocado en la entidad rojilla es la decisión de dar por concluido el encuentro con el resultado de 3-2 favorable al Vall d’Alba.
La Federación ha optado por validar el marcador existente en el momento de la suspensión y no reanudar los cuatro minutos que quedaban por disputarse.
Desde el CF Nules consideran que la medida les perjudica deportivamente al privarles de cualquier posibilidad de luchar por el empate en el tramo final del encuentro. «Nos quedábamos con cuatro minutos por jugar y en cualquier momento podíamos marcar un gol».
Solo once jugadores disponibles ante el Benicarló
Las consecuencias de la resolución serán inmediatas. El próximo domingo el CF Nules recibirá al CD Benicarló en una situación límite desde el punto de vista deportivo.
Según asegura la propia entidad, las sanciones impuestas dejarán al equipo con únicamente once jugadores de la primera plantilla disponibles para afrontar el encuentro.
Mientras estudia la posibilidad de presentar nuevas alegaciones, el club sigue digiriendo una resolución que considera excesiva tanto en el plano disciplinario como en el deportivo.
Lo que muestran las imágenes
Más allá de las interpretaciones recogidas en el acta arbitral y de la resolución emitida por Competición, las imágenes a las que ha tenido acceso este periódico aportan un contexto difícil de ignorar para entender todo lo sucedido en Vall d’Alba.
En ellas se aprecia una acción previa en la que un atacante local entra sobre Sergi Gallego con los tacos por delante en una disputa de balón. Una jugada que desde distintos sectores del fútbol regional se considera merecedora, como mínimo, de amonestación y que habría supuesto la expulsión del futbolista local al tratarse de una posible segunda tarjeta amarilla. Sin embargo, la acción no fue sancionada y acabó siendo el detonante de las protestas que terminaron con la expulsión del guardameta del CF Nules.
Las imágenes también muestran cómo, tras la patada de Sergi Gallego al banderín de córner cuando se dirigía a vestuarios después de ser expulsado, un aficionado accede al terreno de juego. Ese aficionado es identificado por diversas fuentes como el presidente del Vall d’Alba. A continuación se observa cómo se dirige hacia el portero visitante y llega a tener contacto físico con él, produciéndose el encontronazo que acaba desencadenando el incidente posterior.
A raíz de ese momento se incorporan más aficionados a la zona del conflicto y la situación se descontrola. En las mismas imágenes también puede verse a varios jugadores del CF Nules acudiendo hacia el lugar de los hechos, aparentemente con la intención de apartar a Sergi Gallego y conducirlo hacia los vestuarios. Al menos en las secuencias observadas por este medio, no se aprecia una actitud encaminada a participar activamente en la pelea ni a agredir a rivales o aficionados.
Por ello, y sin cuestionar que Sergi Gallego deba responder disciplinariamente por su comportamiento tras la expulsión, resulta difícilmente comprensible la enorme diferencia existente entre algunas de las sanciones impuestas por Competición y los hechos que pueden apreciarse en las imágenes. Especialmente llamativos resultan los 16 partidos de castigo al portero del CF Nules, las sanciones a varios futbolistas rojillos que acudieron al lugar de los hechos y, en contraste, la relativa suavidad con la que se ha resuelto la responsabilidad de otros protagonistas de una tangana que terminó provocando la suspensión definitiva del encuentro.
La resolución federativa probablemente cierre el caso en los despachos, pero difícilmente apagará el debate que ha generado. Porque, vistas las imágenes, la sensación que queda es que el peso de las sanciones ha recaído de forma muy desigual sobre unos y otros. Y esa es precisamente la percepción que hoy mantiene buena parte del entorno del fútbol provincial tras uno de los episodios más polémicos de la temporada.





