El CF Nules necesitaba una victoria. Necesitaba recuperar sensaciones, reencontrarse con su mejor versión y demostrar que todavía tiene mucho que decir en la Primera FFCV Grupo 1. Y lo hizo de la mejor manera posible. El conjunto rojillo superó este domingo con claridad al Vinaròs CF (3-0) en el estadio Noulas «Antonio Pérez Balada», en un encuentro correspondiente a la séptima jornada liguera que estuvo marcado por el regreso de Marcos Ripollés al banquillo.
El equipo respondió al cambio de rumbo con una actuación seria, intensa y muy comprometida, mostrando desde el primer minuto una actitud muy diferente y una ambición que terminó siendo determinante para sumar tres puntos de enorme valor.

La puesta en escena del conjunto local fue prácticamente perfecta. Consciente de la importancia del partido, el CF Nules salió decidido a golpear primero y apenas necesitó unos minutos para hacerlo. Manu abrió el marcador en el minuto 2 tras culminar una brillante puesta en escena de los rojiblancos y, apenas tres minutos más tarde, volvió a aparecer para establecer el 2-0. Dos zarpazos prácticamente consecutivos que dejaron tocado al Vinaròs CF y permitieron a los locales afrontar el resto del encuentro con la tranquilidad que otorgaba una temprana y merecida ventaja.
A partir de ese momento, el encuentro cambió de escenario. El Vinaròs, uno de los equipos más competitivos de la categoría, asumió el control de la posesión e intentó tomar el mando del partido. Sin embargo, el CF Nules mostró una gran disciplina táctica, cerró espacios y supo defender con orden y solidaridad.
Los visitantes movían el balón de un lado a otro con criterio, pero apenas encontraban fisuras en un bloque local que se mostró firme y concentrado. Mientras el Vinaròs dominaba territorialmente, los nuleros esperaban su oportunidad para volver a golpear.
Y esa oportunidad llegó en el minuto 27. Juanber protagonizó una de las acciones de la jornada al sorprender al guardameta rival con un espectacular lanzamiento desde el centro del campo que terminó en el fondo de la red. Un auténtico golazo que significó el 3-0 y que desató la ovación del público del Noulas.
Con una ventaja tan amplia, el encuentro exigió al CF Nules un ejercicio de madurez competitiva. El Vinaròs apretó en busca de reducir distancias antes del descanso y obligó a los rojillos a multiplicarse en defensa. Pese a ello, los locales supieron mantener la concentración y llegar al intermedio con la portería a cero y una cómoda ventaja en el marcador.
Tras el paso por los vestuarios se confirmó el guion esperado. El conjunto visitante salió decidido a arriesgar y buscar una reacción que le permitiera volver al partido. Durante los primeros minutos de la reanudación el Vinaròs trató de incrementar su presión, pero volvió a encontrarse con un Nules sólido y muy bien posicionado.
Los locales resistieron el empuje inicial sin apenas conceder ocasiones claras y, conforme avanzaban los minutos, comenzaron a encontrar cada vez más espacios a la espalda de la defensa visitante. El partido se abrió y el CF Nules dispuso de varias acciones para ampliar todavía más la ventaja.
Aunque el marcador ya no volvió a moverse, la sensación fue que el conjunto local controló perfectamente los tiempos del encuentro y supo gestionar una victoria que nunca estuvo realmente en peligro.
Al finalizar el partido, Marcos Ripollés mostró su satisfacción por la respuesta ofrecida por sus jugadores en una cita de máxima necesidad. “Lo que más se notó fue la actitud. Salimos fuertes desde el principio teniendo claro que queríamos hacer daño y ganar desde el minuto uno. El equipo hizo exactamente lo que habíamos trabajado y los jugadores estuvieron espectaculares en el esfuerzo y en el compromiso”.
El entrenador también quiso destacar la entidad del rival y el mérito de la victoria conseguida. “El Vinaròs es un gran equipo, con muy buenos jugadores y una propuesta muy trabajada. Tuvieron más balón en algunas fases, pero nosotros supimos sufrir, competir y entender perfectamente el partido. Ganamos muchos duelos y demostramos que también somos un equipo con mucho potencial”.
Con este resultado, el CF Nules suma tres puntos que le permiten situarse en la novena posición de la clasificación, aunque el valor de la victoria trasciende lo puramente numérico. El triunfo devuelve la confianza a un grupo que necesitaba una alegría, refuerza el trabajo realizado durante la semana y permite afrontar el futuro con mayor optimismo.

Más allá de los tres puntos: el primer paso para volver a creer
La victoria ante el Vinaròs CF deja tres puntos en la clasificación, pero su verdadero valor reside en todo lo que representa. Después de semanas complicadas, el CF Nules demostró carácter para levantarse, recuperó la confianza en sus posibilidades y volvió a ofrecer la imagen de un equipo sólido, competitivo y comprometido con una idea de juego.
En el estreno de su segunda etapa al frente del conjunto rojillo, Marcos Ripollés supo interpretar a la perfección cada momento del encuentro. El técnico transmitió un plan claro a sus futbolistas, leyó con acierto las distintas fases del partido y logró que el equipo ejecutara sobre el césped exactamente lo trabajado durante la semana. El Nules golpeó cuando debía hacerlo, supo sufrir cuando el rival dominó y volvió a competir con la personalidad de un equipo convencido de sus fortalezas.
Porque las temporadas también se construyen desde la adversidad. Y el fútbol suele premiar a los grupos que saben resistir en los momentos difíciles para salir reforzados de ellos. El triunfo ante el Vinaròs no garantiza nada, pero sí puede marcar un punto de inflexión. La sensación que deja este partido es la de un equipo que vuelve a reconocerse a sí mismo, que recupera la unión entre banquillo, vestuario y afición, y que ha encontrado una base firme sobre la que crecer.
Ahora llega una exigente visita a la UD Paterna, pero el CF Nules afrontará el reto desde una posición mucho más fuerte. Con confianza renovada, una dinámica positiva recién iniciada y la convicción de que, cuando compite con la intensidad mostrada este domingo, tiene argumentos para mirar al futuro con optimismo. Porque las grandes temporadas suelen empezar así: volviendo a creer cuando más falta hace.




