La Villa Romana de Benicató, uno de los enclaves arqueológicos más singulares del litoral castellonense, vive desde el pasado 12 de enero una auténtica revolución. Fechada entre los siglos I aC y V dC, esta villa —declarada Bien de Interés Cultural— está inmersa en el proyecto más ambicioso de su historia: una intervención integral que combina excavación arqueológica, consolidación, puesta en valor y musealización. Cuando finalicen los trabajos, Benicató se convertirá en el principal centro para entender la romanización del litoral de Castellón.

Las obras, promovidas por el Ayuntamiento de Nules y financiadas con fondos europeos Next Generation a través del Ministerio de Turismo, han sido adjudicadas a la UTE Villa Romana del Benicató y a la empresa Arko10. La primera ejecuta las actuaciones en el yacimiento, mientras que la segunda construye el futuro Centro de Interpretación, que ya empieza a tomar forma a falta de dos meses para la finalización del proyecto. La dirección corre a cargo de El Fabricante de Espheras y Arqueocas.
Un yacimiento que crece: 2.000 metros cuadrados nuevos y hallazgos inéditos
Los trabajos de campo, realizados por una veintena de operarios y supervisados por cinco técnicos bajo la dirección de Ana Miguélez, Pablo Medina, Esperança Huguet y Jose F. Albelda, han permitido ampliar de forma notable la superficie conocida del yacimiento.
Al inicio de las actuaciones, los restos visibles ocupaban unos 1.600 metros cuadrados. Tras dos meses de trabajo, se han añadido 2.000 metros más, revelando estructuras y espacios hasta ahora desconocidos.

Entre los elementos más emblemáticos destaca el patio de 20 columnas con una balsa circular central, alrededor del cual se distribuían unos 40 departamentos. En su época de mayor esplendor, la villa contaba con baños privados, áreas de producción agraria y vinícola, grandes losas de piedra para prensado o molido y al menos cuatro tinajas globulares destinadas al almacenamiento de alimentos.
Cuatro fases de ocupación y una entrada monumental desconocida
Los trabajos actuales están permitiendo documentar hasta cuatro fases distintas de ocupación, con nuevas dependencias, canales de suministro de agua, zonas de producción y una entrada monumental con pórtico que no había sido identificada en intervenciones anteriores.
Entre los siglos IV y V se excavaron numerosas fosas que están aportando una gran cantidad de materiales arqueológicos: cerámicas, piezas de metal, hueso trabajado y restos animales consumidos por los habitantes de la villa. Todos estos materiales se consolidan, limpian y estudian en un laboratorio específico habilitado en el casco urbano de Nules.

Restauración y musealización: hacia un espacio comprensible, accesible y visitable
El equipo de restauración, formado por dos técnicas de campo y laboratorio bajo la dirección de Sofía Martínez, trabaja en la consolidación y puesta en valor del yacimiento mediante el recrecido de estructuras para mejorar su legibilidad.
La musealización contempla la instalación de réplicas de los mosaicos hallados hace 70 años, el extendido de gravas para delimitar habitaciones, un nuevo vallado perimetral, recorridos interiores y una señalética interpretativa completamente renovada.

Benicató, el pasado que vuelve a hablar y el futuro que Nules se merece
La Villa Romana de Benicató está viviendo algo más que una intervención arqueológica: está recuperando su voz. Cada muro que se consolida, cada estructura que reaparece y cada pieza que se limpia en el laboratorio devuelve a la luz fragmentos de una historia que llevaba siglos esperando ser contada. El trabajo coordinado de arqueólogos, restauradores, técnicos y operarios no solo está ampliando el conocimiento científico del yacimiento, sino que está construyendo un espacio comprensible, accesible y preparado para que generaciones futuras puedan entender cómo se romanizó el litoral de Castellón.
Benicató fue pionera en 1956 y vuelve a serlo ahora. Su renacimiento no es solo un logro técnico: es un acto de responsabilidad cultural, un compromiso con la memoria y una apuesta por situar a Nules en el mapa del patrimonio mediterráneo.
Cuando las obras concluyan, la villa no será únicamente un lugar para visitar: será un lugar para aprender, interpretar y sentir. Un centro de referencia que explicará quiénes fuimos y por qué este territorio se convirtió en un enclave clave del mundo romano.
Benicató renace. Y con ella, renace también la historia de Nules, proyectada hacia el futuro con la dignidad que merece.




