Las vecinas de Nules Marisol Prior Alagarda, Merche Ríos Monlleó, Isabel Bellido Querol y Ana Martínez Cano participaron entre el 24 de octubre y el 19 de noviembre en la expedición médica que la ONGD Youcanyolé desarrolla cada año en Kenia. Durante tres semanas, formaron parte de un equipo de 28 voluntarios que ofreció asistencia sanitaria gratuita en los barrios de Soweto y Kibera, dos de las zonas más vulnerables de Nairobi.
La misión, marcada por la dureza de las situaciones atendidas y por la enorme necesidad de asistencia médica, ha dejado una profunda huella en las cuatro mujeres, que regresan a Nules con una mirada transformada y un mensaje claro: “vale la pena salir de la zona de confort para ayudar a quienes más lo necesitan”.

Las voluntarias coinciden en que el viaje ha supuesto un auténtico punto de inflexión personal. La convivencia con comunidades que carecen de alcantarillado, infraestructuras básicas, acceso a la sanidad o a la educación les permitió comprender la magnitud de las desigualdades que existen en el mundo y valorar de forma más profunda aquello que en España se considera garantizado.
Antes de viajar tuvieron que someterse a numerosas vacunas y superar un proceso de selección que garantizara la preparación del equipo. Una vez en Kenia, participaron en diferentes áreas de trabajo, entre ellas el servicio de óptica, donde se graduaba la vista a los pacientes y se entregaban gafas adaptadas a sus necesidades, muchas de ellas recogidas y montadas previamente en España.

Aunque no todas las integrantes del equipo dominaban el inglés, este hecho no supuso un impedimento para desarrollar su labor. Aprendieron vocabulario básico para comunicarse con la población local, demostrando que la voluntad de ayudar trasciende cualquier barrera lingüística. Aun así, reconocen que el conocimiento de idiomas es fundamental en experiencias internacionales, ya que facilita la coordinación, la comprensión de situaciones complejas y el trato directo con los pacientes.
Una inmersión respetuosa en la comunidad
A su llegada, el equipo asistió a varias misas en los barrios como forma de presentarse a la comunidad y mostrar su disposición a ayudar, un gesto muy valorado en una sociedad profundamente religiosa. Durante su estancia, pudieron comprobar la dureza de las condiciones de vida: barrios enteros sin alcantarillado, viviendas improvisadas y una población que, pese a la precariedad, mantiene una actitud cálida y agradecida hacia quienes llegan para ofrecer ayuda.
Las voluntarias destacan también la figura de Miguel Medina, responsable de la ONGD, cuya dedicación, humanidad y capacidad de liderazgo consideran esenciales para que estas expediciones médicas sean posibles y mantengan su espíritu de cercanía y respeto.

Una expedición marcada por la dureza y la esperanza
Durante la misión, el equipo atendió a miles de pacientes: cataratas, fracturas, cánceres sin diagnosticar, tuberculosis activa, embarazos ectópicos, diabetes descompensadas o niños con infecciones graves. En uno de los casos más críticos, la intervención del equipo permitió salvar la vida de una mujer embarazada que requirió cirugía urgente.
En barrios como Kibera, donde viven más de 1,8 millones de personas en condiciones infrahumanas, los voluntarios son conocidos como “the doctors we like”, un reconocimiento que refleja la confianza y el cariño de la comunidad.

La ONGD Youcanyolé Expediciones Médicas nació con un objetivo claro: ofrecer atención sanitaria gratuita a las comunidades más pobres de Kenia, especialmente en zonas donde la población no puede permitirse acudir a un hospital o a un centro médico oficial.
Su labor incluye:
- Atención médica en oftalmología, pediatría, ginecología, medicina general, psicología, enfermería y odontología.
- Entrega de gafas graduadas, muletas y material ortopédico.
- Derivación a hospitales en casos graves.
- Acompañamiento emocional y apoyo humano.
- Trabajo coordinado con líderes locales como Brandon y Calvin, esenciales para organizar los Medical Camps.
La organización trabaja principalmente en Soweto y Kibera, donde la pobreza extrema convierte cada jornada en un reto sanitario y humano.

Las vecinas de Nules, ejemplo de solidaridad
La participación de Marisol, Merche, Isabel y Ana es un motivo de orgullo para Nules. Su entrega, su valentía y su capacidad para dejarlo todo durante semanas para ayudar a quienes más lo necesitan son un ejemplo inspirador para toda la ciudadanía.
Experiencias como la suya demuestran que las ONGD desempeñan un papel imprescindible en lugares donde la vida depende, literalmente, de la llegada de equipos como Youcanyolé. Su trabajo no solo salva vidas, sino que también construye puentes entre realidades muy distintas, recordándonos que la solidaridad no entiende de fronteras.
Este tipo de misiones también nos invita a reflexionar sobre nuestras propias prioridades. Como explica Marisol, después de vivir algo así “ves la vida de otra manera y valoras lo que realmente importa”. Y quizá ese sea uno de los mayores aprendizajes: entender que lo esencial no son las cosas, sino las personas.
Por eso, desde este medio animamos a quienes lo estén pensando a dar el paso: salir de la zona de confort, dedicar tiempo a los demás y descubrir que, con pequeños gestos, también se puede cambiar el mundo.



