La tarde de ayer dejó una de las declaraciones más duras desde que el incendio declarado en la Plana Baixa obligó a evacuar a cientos de vecinos de los municipios afectados. En el polideportivo municipal de Nules, mientras se terminaba de servir la cena a las personas acogidas, el alcalde David García atendió a este periódico en plena coordinación del dispositivo nocturno. Minutos después, los autobuses comenzaron a trasladar a los evacuados —alrededor de 120 personas— hacia el edificio multifuncional, donde finalmente pasaron la noche.

El movimiento era constante: trabajadores municipales, voluntarios, cuerpos de seguridad y personal de emergencias organizaban el traslado con precisión, conscientes de que la situación del incendio seguía siendo crítica y que la noche exigía máxima coordinación. En ese contexto, García compartió una afirmación que resume la magnitud de la tragedia ambiental que se está viviendo: “La zona del incendio más próxima a Nules está completamente calcinada. También Nules tiene montaña, y se ha quemado por completo. La imagen es desoladora.”
El alcalde explicó que, durante los desplazamientos obligados por la emergencia hacia las reuniones del CECOPI en La Vall d’Uixó, ha podido observar directamente el estado del terreno. Lo que describe es un paisaje irreconocible, una transformación radical en apenas 24 horas.
“Cuando se levanten las restricciones tendremos tiempo de evaluar los daños irreparables a corto plazo en el paisaje y en el medio ambiente de nuestro alrededor. Pero lo que ya sabemos es que la Sierra de Espadán es ahora mismo una sierra absolutamente devastada por el fuego.”

García subrayó que el incendio es intencionado, un hecho que añade indignación y dolor a la tragedia ambiental que se está viviendo. “Una vez más vemos cómo la acción humana, gente con mala intención, puede hacer que nuestros entornos naturales cambien en 24 horas.”
Mientras tanto, el dispositivo de acogida en Nules continúa funcionando con precisión. El polideportivo y el edificio multifuncional se han convertido en espacios esenciales para garantizar descanso, seguridad y acompañamiento a los vecinos desalojados de Artana, La Vilavella y La Vall d’Uixó. La coordinación entre administraciones, cuerpos de seguridad y voluntariado está siendo clave para mantener la atención a todas las personas desplazadas.
La emergencia sigue activa y las restricciones de acceso permanecen vigentes. Cuando se levanten, será el momento de mirar de frente la magnitud de lo ocurrido: un incendio que ha arrasado montes, barrancos, vegetación y fauna, y que ha dejado una huella profunda en uno de los entornos naturales más valiosos de la comarca.




