El E.F. Benicató no pudo sumar en la jornada 26 de la Tercera FFCV Grupo 3 tras caer por 1–8 ante el Almenara B en el Estadio Noulas Antonio Pérez Balada. El resultado, abultado y doloroso, no refleja por completo lo vivido sobre el césped en un partido que dejó momentos de buen fútbol local, pero también errores que el rival supo castigar con una eficacia implacable.
El encuentro comenzó con un breve periodo de tanteo entre ambos equipos, aunque sería el Almenara quien golpearía primero al culminar una contra que abrió el marcador. Ese tanto tempranero alteró el plan del Benicató y dio confianza al conjunto visitante, que poco después ampliaría la ventaja tras un error de cálculo en un despeje. A pesar del golpe, el Benicató dispuso de una ocasión clarísima para recortar distancias, una acción que salió rozando el poste y que pudo cambiar el rumbo del partido. La mala fortuna se acentuó cuando el equipo local se vio obligado a realizar su primera sustitución por lesión, un contratiempo que afectó al ritmo y a la estructura del juego.

El Almenara, cómodo con el marcador, siguió explotando la velocidad en sus transiciones y su precisión en los metros finales para aumentar la diferencia antes del descanso. El Benicató, por su parte, buscaba sin éxito ese gol que le permitiera engancharse al encuentro.
La segunda mitad mostró una versión más reconocible del conjunto local. El Benicató ganó presencia ofensiva, generó varias ocasiones claras y mostró una actitud más ambiciosa, aunque la falta de acierto volvió a impedir que las oportunidades se transformaran en goles. El Almenara, fiel a su plan, continuó castigando cada espacio libre para ampliar aún más la distancia.
El premio al esfuerzo local llegó en los minutos finales. Tras un penalti lanzado por Hugo que el portero visitante logró detener, Edgar apareció atento al rechace para enviar el balón al fondo de la red y firmar el 1–8 definitivo, un gol que reflejó la insistencia y el orgullo del equipo pese a la adversidad.
Un tramo final para reivindicar el carácter del Benicató
La derrota, por dura que sea, no borra el compromiso mostrado por el Benicató ni la capacidad del equipo para levantarse incluso en los momentos más complicados. La reacción en la segunda parte, la búsqueda constante del gol y la actitud de no bajar los brazos hablan de un grupo que sigue creyendo en su trabajo.
Ahora llega el último tramo de la temporada, ese en el que se mide la fortaleza de un vestuario y la identidad de un club. Es el momento de transformar la frustración en impulso, de convertir cada entrenamiento en una oportunidad y de afrontar cada jornada con la ambición que merece este escudo.
Quedan partidos por delante y el Benicató tiene todo para cerrarlos con orgullo, determinación y la convicción de que este equipo nunca deja de competir.




