Nules ha vuelto a vivir esta tarde una nueva jornada de movilización en el marco de la tercera semana de la huelga educativa indefinida, una protesta que continúa sumando fuerza y que mantiene unidos a profesorado, alumnado y familias en defensa de la escuela pública. A primera hora de la tarde, columnas de personas han partido desde cada centro educativo público del municipio —incluida la escuela infantil Gorriones— para dirigirse a la plaza mayor, donde se ha desarrollado un acto reivindicativo cargado de simbolismo y determinación.

Al llegar a la plaza, los asistentes han realizado una sentada general, rodeados de decenas de mesas y sillas colocadas al aire libre, ocupadas por alumnos de cartón que representaban la diversidad real que convive en las aulas: alumnado con necesidades específicas, estudiantes recién llegados, grupos numerosos y realidades que requieren atención constante. Cada centro ha ido depositando sus demandas concretas, visibilizando así las carencias que denuncian desde hace semanas.

La tarde ha estado marcada por un gesto de sensibilidad colectiva. En la iglesia se celebraba un entierro, y por respeto a la familia, la comunidad educativa decidió no leer manifiesto, no poner música y no hacer sonar pitos. El silencio se convirtió en un acto de consideración, pero también en una forma de protesta contenida que reforzó el mensaje de fondo.
Además, los asistentes han formado una cadena humana que ha rodeado parte de la plaza, uniendo manos y voluntades en un gesto simbólico que representaba la cohesión de toda la comunidad educativa frente a un conflicto que consideran urgente y estructural.

Las reivindicaciones siguen siendo claras. El profesorado denuncia que actualmente existen aulas con 30 y hasta 32 alumnos, muchos de ellos con necesidades especiales, lo que —aseguran— hace “imposible atender a todos los alumnos como se merecen”. A ello se suman deficiencias en infraestructuras, la eliminación de apoyos básicos como docentes de refuerzo, y retrasos prolongados en la cobertura de bajas, que en algunos casos “ni siquiera llegan a cubrirse”.
Insisten en que este conflicto “no es una cuestión exclusivamente salarial”, sino que responde a un deterioro progresivo de los recursos que afecta directamente a la calidad educativa. La crítica más repetida vuelve a dirigirse al inmovilismo de la Conselleria y al “enrocamiento de los responsables políticos” que deberían estar ofreciendo soluciones.
Mientras tanto, la movilización continúa día a día. Cada mañana, a primera hora, profesorado, alumnado y familias se concentran en las puertas de los colegios para exigir una salida al conflicto. Después, los docentes de servicios mínimos entran en las aulas, mientras el resto acude a las manifestaciones programadas en distintos puntos de la Comunitat Valenciana, manteniendo viva una protesta que ya se ha convertido en un movimiento sostenido.

Una educación pública fuerte es la mayor garantía de igualdad, futuro y justicia social
La movilización de hoy no ha sido solo una protesta más: ha sido un recordatorio de lo esencial. En cada mesa colocada en la plaza, en cada figura de cartón que representaba a un alumno real, en cada mano unida en la cadena humana, había un mensaje profundo: la educación pública es el pilar que sostiene la igualdad de oportunidades y el futuro de los más pequeños.
Una sociedad que renuncia a una educación pública de calidad renuncia también a su capacidad de ofrecer a todos los niños y niñas —sin excepción— un punto de partida justo. Renuncia a la cohesión social, a la movilidad, a la posibilidad de que el talento florezca allí donde nace. Por eso, lo que está en juego no es solo la organización de un curso escolar: es el modelo de convivencia que queremos construir para las próximas generaciones.
La comunidad educativa de Nules lo ha entendido con claridad. Por eso sale cada mañana a las puertas de los colegios. Por eso vuelve a la plaza. Porque sabe que la educación es la herramienta más poderosa para transformar vidas, y que sin recursos, sin atención y sin condiciones dignas, ese poder se debilita.
Hoy, Nules ha demostrado que no está dispuesto a permitirlo. Ha demostrado que defender la escuela pública es defender el futuro de sus hijos e hijas, la igualdad de oportunidades y la dignidad de un sistema educativo que debe ser la base de una sociedad más justa. Y ha demostrado, sobre todo, que cuando una comunidad se une para proteger lo que importa, su voz se convierte en una fuerza imposible de ignorar.





