Nules vivió este domingo una de sus mañanas más tradicionales con la celebración de la Pujada a la Muntanyeta de Sant Antoni, una marcha popular que reunió a más de 250 participantes en un ambiente plenamente familiar y festivo. Desde primera hora, la Plaça Major se llenó de vecinos preparados para iniciar un recorrido que ya forma parte del calendario anual de celebraciones del municipio.
La jornada transcurrió con tranquilidad y un clima perfecto para caminar. Familias, grupos de amigos y senderistas habituales compartieron un trayecto que, más allá del ejercicio, se ha convertido en un símbolo de identidad local. La subida, que se perdió en los años 70 y fue recuperada hace unos años, se ha consolidado de nuevo como una tradición viva que también comparten los municipios vecinos de Betxí y Les Alqueries, que realizan su propia subida en las mismas fechas.

Una tradición recuperada que sigue creciendo
Durante el recorrido, los asistentes estuvieron acompañados por la música de la colla de dolçainers l’Horta de la Vilavella, que aportó el toque sonoro característico de las celebraciones populares valencianas. El ambiente fue distendido, con conversaciones, risas y un espíritu comunitario que se mantuvo hasta la llegada a la ermita.
Allí, como cada año, los vecinos de la calle Sant Antoni abrieron las puertas de la ermita y ofrecieron a todos los participantes la tradicional coqueta de Sant Antoni, un gesto que muchos consideran imprescindible para completar la experiencia.
La edición de este año destacó por la implicación de numerosas entidades y comercios locales. Entre ellas, la Caixa Rural Nules y la Cooperativa Sant Josep, cuya colaboración fue clave para reforzar la organización y garantizar el buen desarrollo de la actividad. También participaron comercios como Fernando Tel, El Gendre de Lolita, Karamba Sports, así como asociaciones como la Associació Cultural La Corretjola, la A.C.N., y los propios Veïns del Carrer de Sant Antoni, entre otros.
El concejal de Tradiciones, Ramón Martínez, valoró muy positivamente la jornada y la evolución de esta tradición recuperada: “El día ha ido muy bien, la mañana ha sido muy tranquila y la participación ha sido magnífica. Esta marcha ya está totalmente consolidada dentro de nuestro calendario. Recuperamos la subida hace unos años, después de que se perdiera en los 70, y hoy podemos decir que vuelve a ser una tradición viva y compartida”.
Martínez quiso destacar también el papel de las entidades colaboradoras: “Este año es importante reconocer la colaboración de Caixa Rural Nules y de la Cooperativa, así como la implicación de los vecinos de la calle Sant Antoni, que nos abren la ermita y mantienen viva la esencia de esta celebración. Sin ellos, y sin toda la gente que participa, esta subida no sería lo que es”.

Un encuentro que fortalece comunidad y tradición
La Pujada a la Muntanyeta de Sant Antoni volvió a demostrar que las tradiciones locales siguen siendo un punto de unión para generaciones distintas. Música, naturaleza, historia y participación vecinal se combinaron en una jornada que refuerza el sentimiento de pertenencia y la identidad colectiva de Nules.
Más allá del recorrido, la marcha dejó la sensación de que estas celebraciones no solo preservan el pasado, sino que construyen futuro: un futuro en el que la comunidad se reconoce, se acompaña y se celebra a sí misma. La implicación de asociaciones, comercios, entidades y vecinos confirma que la tradición sigue viva porque sigue siendo compartida. Y mientras haya manos dispuestas a organizar, vecinos dispuestos a colaborar y familias dispuestas a caminar juntas, la subida a la Muntanyeta seguirá siendo uno de esos momentos del año en los que Nules se mira a sí misma y se reconoce como pueblo.



