La Plaza Mayor de Nules vivió este domingo uno de los momentos más emotivos, solemnes y significativos de las fiestas patronales de la Soledat. Antes de la salida, a las 18:30 horas, del toro del pueblo «Santanero», de la ganadería Peñajara, la Comissió del Bou de Nules quiso rendir un sentido homenaje a Gustavo Traver, una de las personas más queridas, respetadas y admiradas del mundo taurino de la provincia de Castellón.
Instantes antes de abrirse el cajón para la exhibición del astado, centenares de personas guardaron un respetuoso minuto de silencio en memoria del histórico cirujano taurino, fallecido recientemente a los 77 años. Durante esos instantes, el bullicio habitual de la plaza dejó paso a un silencio absoluto que reflejó el cariño y el respeto que despertaba la figura de Traver entre aficionados, peñas, comisiones y organizadores de festejos taurinos.
El homenaje estuvo presidido por un elemento cargado de simbolismo. Junto al cajón de salida del toro se instaló un cajón taurino con el retrato de Gustavo Traver, propiedad del Ayuntamiento de Burriana y obra del reconocido artista Juan Poré. La imagen se convirtió en el centro de todas las miradas y en uno de los momentos más impactantes de la jornada.

Tras el minuto de silencio, la plaza rompió en un largo y sentido aplauso colectivo que puso de manifiesto el reconocimiento de toda una afición hacia una persona que dedicó buena parte de su vida a proteger a quienes disfrutan de la fiesta taurina. Un homenaje sencillo, pero profundamente emotivo, que arrancó el reconocimiento de todos los presentes.
La figura de Gustavo Traver trasciende ampliamente el ámbito médico. Durante 37 años estuvo al frente de la enfermería de la plaza de toros de Castellón y se convirtió en una referencia nacional en la atención de cornadas y lesiones producidas por el toro de lidia. Su experiencia y profesionalidad hicieron que fuera requerido en centenares de festejos celebrados cada año en municipios de toda la provincia.
Su presencia fue habitual en localidades como Nules, Burriana, Vila-real, Onda, la Vilavella o la Vall d’Uixó, entre muchas otras. Allí desempeñó una labor que fue mucho más allá de la estrictamente sanitaria, convirtiéndose en una figura cercana, respetada y siempre dispuesta a ayudar cuando la situación lo requería.
No en vano, tras conocerse su fallecimiento, numerosas entidades taurinas de la Comunitat Valenciana lo definieron como el auténtico «ángel de la guarda de los bous al carrer«. Un calificativo que resume perfectamente el sentimiento que existe hacia quien durante décadas estuvo presente en los momentos más delicados de la fiesta, salvando vidas y ofreciendo tranquilidad tanto a participantes como a familiares.
Su trayectoria fue reconocida oficialmente en 2024 con la concesión del Premio Va de Bous de la Generalitat Valenciana, una distinción que puso en valor toda una vida dedicada a la asistencia médica en los festejos taurinos populares.
En Nules, donde siempre fue una persona especialmente apreciada por el colectivo taurino, su fallecimiento fue recibido con una enorme tristeza. Las peñas, aficionados y organizadores manifestaron su pesar por la pérdida de una figura que formaba parte de la historia reciente de los festejos taurinos de la localidad.
Tras el homenaje llegó el momento de la salida de «Santanero», número 15, guarismo 1, de la ganadería Peñajara, uno de los actos más esperados del segundo día de los bous al carrer de las fiestas de la Soledat. Sin embargo, para muchos de los asistentes, el momento más memorable de la tarde ya se había producido minutos antes.
El recuerdo de toda una provincia
Las grandes figuras de una fiesta no siempre son quienes ocupan el centro del ruedo. Algunas desarrollan su labor lejos de los focos, en la discreción de una enfermería, donde la preparación, la serenidad y la experiencia resultan decisivas.
Durante décadas, Gustavo Traver fue una de esas personas imprescindibles. Un profesional ejemplar cuya labor ayudó a escribir innumerables historias con final feliz en plazas y calles de toda la Comunitat Valenciana. Su nombre quedó asociado para siempre a la seguridad, la entrega y el compromiso con la vida.
Por ello, el homenaje vivido en la Plaza Mayor de Nules fue mucho más que un gesto simbólico. Fue el agradecimiento de un pueblo y de toda una afición a quien siempre estuvo cuando más se le necesitaba. El silencio guardado y el aplauso posterior representaron el reconocimiento colectivo a una trayectoria irrepetible y a una persona que dejó una huella imborrable en el corazón del mundo taurino.
Porque más allá de los toros, de las fiestas y de los festejos, Gustavo Traver será recordado como el médico que durante décadas dedicó su vida a salvar la de los demás. Una figura imprescindible cuyo legado permanecerá para siempre unido a la historia de los bous al carrer de Castellón.




