Nules guardó ayer al mediodía un minuto de silencio a las puertas del Ayuntamiento para condenar el asesinato de Ana Sorribas, enfermera del Centro de Salud de Benicàssim. Multitud de vecinos, visiblemente emocionados y consternados por lo ocurrido, se acercaron a la Plaza Mayor para acompañar a la corporación municipal en este gesto de duelo y rechazo. El silencio, profundo y respetuoso, reflejaba la indignación y el dolor de un pueblo que se niega a normalizar esta violencia.
Hoy, nuevamente a las 12 del mediodía, el municipio ha vuelto a concentrarse para mostrar su repulsa por el asesinato de María José y de su hija Noemí, de tan solo 13 años, en Xilxes. Sus vidas, arrebatadas de forma brutal, han sacudido a toda la provincia y han generado una fuerte conmoción social. El alcalde, David García, encabezó ambos actos y reiteró el rechazo absoluto del Ayuntamiento ante cualquier forma de violencia machista.

Los tres asesinatos, ocurridos con apenas unos días de diferencia, han golpeado con dureza a la provincia de Castellón. La sucesión de estos crímenes ha encendido todas las alarmas y ha reabierto el debate sobre la necesidad urgente de reforzar los mecanismos de protección y prevención. La ciudadanía, profundamente afectada, exige respuestas y medidas eficaces para evitar que tragedias como estas vuelvan a repetirse.
Estos casos representan dos de las expresiones más crueles de la violencia machista: la violencia de género, ejercida contra una mujer por el hecho de serlo, y la violencia vicaria, en la que el agresor ataca a los hijos para causar el mayor daño posible a la madre. Ambas son una grave vulneración de los derechos humanos y requieren una respuesta firme y coordinada por parte de las instituciones.

Además, expertos y entidades sociales insisten en que la prevención debe empezar mucho antes. La educación en igualdad, la detección temprana de conductas machistas y la formación en los centros educativos son claves para frenar esta violencia. Es fundamental que niños y niñas aprendan a identificar comportamientos de control, celos o dominación, que sepan pedir ayuda y que cuenten con referentes adultos preparados para intervenir. La lucha contra la violencia machista también se libra en las aulas.
Denunciar salva vidas y las instituciones deben proteger
Desde La Veu de Nules queremos subrayar la importancia de que todas las mujeres que sufran maltrato denuncien, sin miedo y sin sentirse solas. La violencia machista no es un asunto privado: es un problema social que exige acción inmediata.
Es imprescindible que las administraciones públicas y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado estén a la altura, reforzando los mecanismos de protección, mejorando la coordinación institucional y garantizando que ninguna mujer ni ningún menor quede desprotegido.
Como medio local, nos sumamos al clamor ciudadano: Ni una mujer menos. Ni una niña menos. Ni una vida más arrebatada por la violencia machista.



