La Asociación Platges de Nules ha reivindicado la necesidad de reforzar el diálogo institucional y garantizar la participación real de los territorios en la elaboración del nuevo Reglamento General de Costas, cuyo borrador podría aprobarse antes del 31 de julio por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
La entidad ha seguido de cerca la reunión celebrada en Barcelona, donde las comunidades autónomas litorales —entre ellas Comunitat Valenciana, Galicia, Cantabria, País Vasco, Cataluña, Andalucía, Illes Balears y Canarias— acordaron interponer un recurso contencioso-administrativo y solicitar la suspensión cautelar de la entrada en vigor del reglamento. La coincidencia entre gobiernos de distintos signos políticos evidencia un consenso territorial poco habitual: la necesidad de un marco normativo estable, técnicamente sólido y adaptado a la realidad de los municipios costeros.

Desde Platges de Nules se subraya que el litoral “no es únicamente un espacio físico, sino un paisaje habitado, un patrimonio natural y cultural construido por generaciones que han vivido, trabajado y cuidado estos espacios”. Por ello, la asociación considera imprescindible que cualquier reforma normativa incorpore la voz de los territorios afectados.
“El Mediterráneo necesita una mirada compartida. Las personas que habitamos el territorio formamos parte de su identidad y debemos tener un papel activo en las decisiones que afectan a su futuro. La protección ambiental, la regeneración de los ecosistemas y la seguridad jurídica deben ir de la mano del conocimiento local y de la realidad social”, señalan desde la entidad.
Platges de Nules ha trasladado observaciones al proceso y defiende que la gestión del litoral debe basarse en criterios técnicos, pero también en la experiencia cotidiana de los municipios que conviven con la regresión, los temporales y la presión urbanística.
Un litoral que ya no puede esperar y un pueblo que merece respuestas
La reunión de Barcelona ha dejado claro que el debate sobre el futuro del litoral español está abierto, pero también ha dejado algo aún más evidente: los territorios ya no aceptan ser meros espectadores. Nules, como tantos municipios mediterráneos, convive desde hace décadas con la regresión, los temporales y la pérdida constante de arena, viviendas y seguridad. Y esa realidad no admite más dilaciones.
Platges de Nules lo resume con una claridad que interpela a todas las administraciones: los vecinos de Nules merecen una solución definitiva. No parches, no medidas temporales, no normativas redactadas lejos del territorio. Una solución real, estable y basada en criterios técnicos que proteja la costa, garantice la seguridad jurídica y reconozca el valor de un paisaje que forma parte de la identidad colectiva del municipio.
Porque el litoral no es una abstracción administrativa: es el lugar donde viven familias, donde se construyen recuerdos, donde se sostiene una forma de vida. Y cada metro que retrocede es un golpe a la memoria, a la economía local y al futuro de un pueblo que lleva demasiado tiempo resistiendo.
Hoy, más que nunca, Nules alza la voz para recordar que defender la costa es defender a quienes la habitan. Y que el Mediterráneo solo tendrá futuro si se escucha, de verdad, a quienes lo cuidan cada día.




